El siglo de Oro en España de los Austrias
V - ASPECTOS CULTURALES
El
siglo XVI y gran parte del XVII suponen el apogeo de la cultura española,
hablándose de un Siglo de Oro en los campos del pensamiento, de la
literatura, de la ciencia y del arte. Este largo período permite establecer
algunas divisiones que separan el Renacimiento del Quinientos y el Barroco del
Seiscientos, facilitando el análisis separado de ambos siglos.
La
cultura española del RENACIMIENTO desarrollada a lo largo del s.XVI se
encuentra muy influida por las corrientes imperantes en Europa, como el humanismo,
el erasmismo, el reformismo religioso, las reformas literarias italianas y las
artísticas elaboradas en Flandes e Italia.
Existe cierto
debate en torno a la existencia o no del Renacimiento en España. Autores como
Burckhardt niegan dicha existencia al considerarlo un fenómeno netamente
italiano del que se importaron pocos elementos a España. Sin embargo propuestas
actuales advierten que el hecho de que este modelo italiano no se implantara en
su totalidad en España no implica que no sea Renacimiento. Esta percepción se
apoya en la aparición de nuevos estilos artísticos como el “plateresco”, así
como en cierto renacimiento literario ejemplificado en la aparición de géneros
como la “picaresca”, donde su obra más afamada es El lazarillo de Tormes;
el amplio desarrollo de la “sátira”; o la calidad de obras coma las de Boscán,
Gracilaso de la Vega ó Miguel Cervantes y su obra “Don Quijote de la Mancha”,
ó Fray Luis de León y sus numerosas Odas, entre otros.
Podemos
afirmar que el Renacimiento y el pensamiento español del siglo XVI responden a
la tensión mantenida entre el erasmismo de la primera mitad del s.XVI y la
corriente confesional o escolástica de su segunda mitad.
En
el ámbito religioso el erasmismo se manifestó en una reacción contra la corrupción
de la Iglesia Católica, y en las críticas al papado por su codicia y abandono
de los deberes más espirituales. Igualmente criticaron ciertas normas y
manifestaciones de la Iglesia Católica, y defendieron el alma como el templo de
Dios más que cualquier edificación. Estas preocupaciones religiosas también
tuvieron una derivación política, manifestada en la percepción del Imperio como
unidad espiritual cristiana que debía enfrentarse a protestantes y musulmanes.
En un ámbito más social y espiritual el erasmismo español se caracterizó ante
todo por la defensa de la “dignidad del hombre”, y la doctrina del “libre
albedrío” en la que el hombre tiene la facultad de hacerse a sí mismo como ser
libre, idea de clara influencia de Giovanni Pico della Mirandola.
La influencia
del erasmismo podemos verla en autores y obras como Juan Luis Vives y sus De
institutione feminae christianae (1523) y De anima et vita (1538); Alfonso
de Valdes y sus Diálogo de las cosas de Roma y Diálogo de Mercurio y
Carón (1529); su hermano Juan Valdes y su Diálogo de doctrina cristiana
(1529); Fernán Pérez de Oliva y su Diálogo sobre la dignidad del Hombre (1546).
A mediados del
s.XVI se produce un amplio desarrollo de la teología española, que no solo
renovó sus métodos, sino que también adoptó nuevos temas como cuestiones
morales, jurídicas, políticas, económicas y filosóficas. En cualquier caso para
la Teología aún tienen más valor lo argumentos basados en la autoridad,
entendiéndose esta como las sagradas escrituras o las decisiones de la Iglesia
Católica, que en la razón o la lógica.
Sin duda el
teólogo más afamado de esta segunda mitad del s.XVI fue Francisco de Vitoria,
verdadero fundador del pensamiento político español del Siglo de Oro, cuyo
objetivo era defender el ordenamiento cristiano de la sociedad. Entre sus obras
debemos destacar sus Relectiones theologicae (1527-1543), y sus De
potestate civilli (1528) y De iure belli (1539). En el ámbito
económico destacó el Memorial dirigido por el contador Luis Ortiz a Felipe II
(1558), considerado como el primer programa de una política mercantilista.
El
descubrimiento de América aportó nuevos problemas morales y la aparición de una
reflexión y literatura teológico-jurídica en torno a los derechos y legitimidad
del dominio de los españoles sobre los indios En este contexto se enmarcó la
polémica mantenida entre el dominico Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda,
quienes debatieron sobre la naturaleza de los indios y el régimen en el que
habían de vivir, así como la justificación moral y religiosa de su
sometimiento, a lo que los dominicos se oponían por ver a los indios como
hombres libres y con plenitud de derechos.
El
s.XVII se caracteriza por el desarrollo del BARROCO español, que
comprende de 1600 a 1680 aproximadamente, relacionándose con la renovación
contrarreformista.
Los caracteres
que con más claridad definen el Barroco van ligados a la religiosidad hispana y
católica. Es una cultura que consiste en una respuesta dada por los grupos
activos de una sociedad en una dura crisis, a modo de conciencia del mal y del
dolor. Para el Barroco el mundo es malo, dinámico, inestable y contradictorio,
y el pesimismo es la actitud dominante. El hombre es un individuo que lucha
contra sí mismo y sus semejantes, y la denuncia de las malas cualidades del ser
humano es un lugar común, concepción de donde procede el tremendismo, la
violencia y la crueldad manifestadas en las obras del Barroco. El autor barroco
se puede dejar llevar por la exuberancia o la sencillez, pero siempre de un modo
extremo, ya que no quieren dar testimonio de una existencia satisfecha y en
calma, sino de un estado de excitación y turbulencia.
El Barroco
español alcanzó sus máximas cotas en el terreno de la expresión literaria,
incluido el teatro, y artística, sobre todo en la escultura y pintura. De
hecho, la producción literaria bajo los Austrias fue mucho más exuberante, rica
y variada que la científica.
La literatura
española llegó a su apogeo con grandes poetas como Luis de Góngora creador del
“culteranismo” en la que se abusaba de las imágenes y adornos oscureciendo las
ideas; ó Francisco de Quevedo, gran poeta, satírico y autor de la novela
picaresca “Historia de la vida del Buscón”. Otro de los géneros más
fecundos y originales fue el teatro, donde brilla con luz propia Félix Lope de
Vega; Pedro Calderón de la Barca
y Tirso de Molina, a quien se le atribuye la autoría de “El Burlador de
Sevilla”; autores que también abarcaron otros campos como la poesía y la
narrativa.
TRABAJO REALIZADO POR: Antonio Manuel Leal Madroñal
VI – BIBLIOGRAFÍA
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